Sobre mí …

Terapia EMDR - Terapia de Pareja - Psicoterapia y acompañamiento emocional


Mi entrada a la psicología fue a la vez paulatina y abrupta. Desde muy joven siempre me interesó esta materia, ocupando buena parte de mis lecturas y mis inquietudes: pronto empecé a adentrarme en las exploraciones del inconsciente, en el mundo del yoga y la meditación. Mi primera carrera universitaria aparentemente iba por derroteros bien distintos: además de psicólogo soy licenciado en Ciencias Ambientales. Y digo aparentemente pues las Ciencias Ambientales prepararon el terreno, sembraron en mi mente, cuerpo y espíritu una mirada sistémica, el ver que el todo es más que la suma de las partes y el comprender de corazón que todo está interrelacionado, no en vano la ecología como ciencia se define como la ciencia que estudia los flujos de materia, energía e información dentro de los ecosistemas, y esto también es aplicable al ser humano y a sus grupos, desde la pareja, pasando por las familias y los sistemas socioculturales más complejos.

Pero a lo que voy, mi entrada definitiva al mundo de la psicología no llegó desde lo académico ni desde lo ortodoxo, cuando cursaba 4º de Ciencias Ambientales participé en mi primer retiro de meditación Zen, una experiencia que supondría un antes y un después en mi vida, que me sacudió profundamente y generó un punto de inflexión y la motivación para dar un giro de 180º: lo que allí viví trascendía y socavaba mi visión del mundo, la vida era más profunda, más compleja y a la vez más simple de lo que yo había vivido y me había contado.

Por un intervalo de tiempo de algunas semanas se abrieron de par en par las puertas de la percepción y no sin consternación comprendí que vivía seriamente limitado por mis miedos, creencias fijas y formas de funcionar, y esta toma de consciencia llevaba consigo una promesa: la oportunidad del cambio, de vivir de otra manera, de estar en el mundo de otra forma, más plena, más profunda, más simple, más esencial. Ahí tomé consciencia y en medio de una profunda crisis paulatinamente, a veces despacio y no pocas perdido, pero siempre o casi siempre con determinación, perseverancia y diligencia me fui dirigiendo hacia lo que yo sentía como una vocación profunda: la psicología.


Resumiendo, acabé mi carrera de Ciencias Ambientales y me puse a trabajar de técnico de medio ambiente, tuve la suerte de encontrar un trabajo con jornada intensiva, así que enseguida me matriculé en lo que sería mi segunda carrera y mi vocación, la psicología. Paralelamente, mientras trabajaba y estudiaba, empecé a realizar mi proceso de psicoterapia personal con varios profesionales bien formados, así pude comprender mi historia, por qué me pasaba lo que me pasaba y poco a poco ir aceptándolo y poniéndole remedio, y, lo más básico, poniéndome en mi sitio, viviendo más centrado y como consideraba que debía vivir.

Quiero hacer un pequeño paréntesis y un aviso para navegantes: lo que he contado en las líneas anteriores evidentemente no ha sido un proceso lineal ni inmediato, ni por supuesto fácil. En la vida todo lleva su tiempo, todo requiere su esfuerzo, su trabajo de siembra, sus desatinos y sus aprendizajes y sobretodo requiere de perseverancia y de discernir lo superfluo de lo esencial.


Volviendo a lo que estaba, acabe la carrera de psicología, recibí psicoterapia y me formé en distintas escuelas y abordajes terapéuticos, pasé por las terapias psicocorporales (bioenergética y terapia reichana, formándome en esta última), me formé como instructor de mindfulness MBTB, después recibí terapia Gestalt y también me formé en ella (completado el curso básico y superior y dejándolo en el tercer año de supervisión pues ya no tenía sentido para mí seguir allí).

Todo lo aprendido fue valioso, sin embargo, me faltaba algo, veía que la realidad y la complejidad de la mente y las emociones humanas no encajaba en los modelos y corrientes de psicología y psicoterapia que había conocido, que a veces, como en el mito de Procusto que para meter a sus huéspedes en su cama les serraba las extremidades a los más altos o estiraba a los de menor estatura para que encajaran, los humanos a veces hacemos lo mismo y antes de cambiar de paradigma o de punto de vista cuando este ya no nos sirve o se nos queda estrecho intentamos adaptar la realidad a un punto de vista estrecho y así nos va…

Poco a poco otro cambio paulatino y abrupto a la vez se fue gestando al conocer los modernos abordajes del trauma y de las experiencias vitales adversas, particularmente el EMDR ,y conocer la Teoría del Apego y sus implicaciones clínicas, al mismo tiempo que conocía a un grupo de profesionales mucho más abiertos de mente y con una sana autocrítica, que no le daba miedo mirar a la realidad de frente y seguir aprendiendo cada día, estando dispuestos a dejar paradigmas y teorías cuando estas ya no sirven y estando centrados y motivados para ayudar a sus pacientes de la mejor manera posible, obviamente muchos de estos profesionales además de colegas han pasado a ser buenos amigos.


Mi vida ha sido y es rica en aprendizajes, sigo manteniendo viva la pasión por aprender y estoy motivado para ayudar a mis pacientes de la mejor manera posible, mi modelo de trabajo es el EMDR pues es el modelo terapéutico que me ha demostrado mayor eficacia, además es una terapia integradora (integra en un todo coherente la Teoría del Apego, elementos de la terapia cognitivoconductual, de los abordajes psicodinámicos y sistémicos, etc.) en una entidad propia, es una terapia viva que cuenta con muchísima investigación y se sigue desarrollando, siendo el resultado aplicaciones cada vez más prácticas y útiles.