Sobre mi enfoque

Respecto a la psicoterapia que practico me gusta definirla como integrativa, humanista y libertaria:

Integrativa por integrar en un todo coherente centrado en la psicoterapia psicocorporal (muy influenciada por los trabajos de Wilhelm Reich y Alexander Lowen), con aspectos de la terapia Gestalt desarrollada por Fritz Perls así como del moderno mindfulness. Esta perspectiva holística me permite contar con un buen número de estrategias y herramientas que no se limitan a maquillar síntomas y a disimular la realidad, permitiendo en muchos casos actuar a nivel causal sobre los verdaderos factores que provocan el malestar psicoemocional.

naturaleza_01

Humanista por suscribir e identificarme con los principios de la Psicología Humanista surgida en los 60 que frente al rancio academicismo, el simplón conductismo y el gris psicoanálisis ortodoxo de corte freudiano (no así otras corrientes del psicoanálisis), pone énfasis en una concepción más positiva y amplia del ser humano. Surge así un nuevo paradigma que concibe al ser humano como inherentemente bondadoso aunque alienado por una sociedad alienante, centrándose en facetas hasta entonces desdeñadas por la psicología (énfasis en la libertad y la responsabilidad que deben ir de la mano, exploración de los instintos y el ámbito de las pulsiones, relevancia del existencialismo y la búsqueda del propio sentido, búsqueda de la autorrealización y la transcendencia).

Entiendo libertaria no como sinónimo de anarquista sino como antónimo de autoritaria y autoritarismo: en la psicología oficialista suele abundar el autoritarismo, ejercido por profesionales reduccionistas hasta la médula; que suelen ocultar su miedo al contacto y a su humanidad invistiéndose en una posición de falsa autoridad, calzándose el rol de clínico sabelotodo; aplicando consejos que ni ellos mismos siguen e intentando en muchos casos eliminar los síntomas sin preguntar por las causas subyacentes, causas que de ser investigadas incluirán necesariamente un cuestionamiento del orden social establecido como uno de los factores generadores del malestar, pues estamos alienados (entre otros factores) por vivir en una sociedad alienante.