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Muerte en Teherán

Hay una antigua historia llamada Muerte en Teheran, dice así:

 

“Cuentan que había un persa rico y poderoso. Un día su jardinero acudió a él angustiado y compungido, se le había aparecido la Muerte. Suplicó al rico persa que le dejara el mejor de sus caballos para huir a Teherán y así darle esquinazo a la muerte. Finalmente el persa accedió a dejarle al mejor de sus caballos. Al regresar a su casa el persa se encontró con la Muerte y le preguntó:

 

  • ¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi jardinero?
  • Yo no le he amenazado. Sólo le mostré mi sorpresa al verle aquí porque en mis planes esperaba encontrarlo esta noche en Teherán- contestó la Muerte.”

 

Los cuentos, al igual que los sueños aportan numerosos significados más allá del mensaje literal. En este, la Muerte puede significar nuestros miedos y todo aquello que no queremos afrontar pues creemos que si lo hacemos, de una manera u otra el desenlace será fatal. Es así como nos las apañamos para huir de lo que nos asusta y no afrontarlo. Sin embargo, allá donde vayamos vamos con nuestros asuntos inconclusos: estos se presentarán inexorablemente hasta que les hagamos frente.

 

En el cuento también llama la atención el tema del destino: el jardinero por intentar huir de lo que cree que es su destino (la muerte) acaba en sus garras. Decía Jung que hasta que el inconsciente no se haga consciente este gobierna nuestras vidas y lo llamamos destino. El inconsciente en parte tiene que ver con lo que no queremos saber, con lo que no queremos mirar, con lo que no queremos afrontar, es así como vamos repitiendo los mismos asuntos, tropezando cien veces con las mismas piedras. También decía Jung que lo que niegas te somete y lo que aceptas te transforma… Nuestra es la decisión.