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La pequeña Mary

La pequeña Mary se hallaba en la playa con su madre:

 

«Mami, ¿puedo jugar en la arena?»

«No mi vida, no quiero que te ensucies el vestido»

«¿Puedo caminar por la orilla?»

«No, te mojarías y agarrarías un costipado»

«¿Puedo jugar con los otros niños?»

«No. Te perderías entre la gente»

«Mami, cómprame un helado»

«No. Te hace daño a la garganta»

 

La pequeña Mery se echó entonces a llorar

 

Y la madre, volviéndose hacia una señora que se encontraba al lado le dijo: «¡Por todos los santos! ¿Ha visto usted que niña tan neurótica?»

Thony de Mello, La oración de la rana II

 

Muchas veces vemos la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro, es lo que los psicólogos conocemos como mecanismo de proyección: ponemos en los demás lo que es nuestro, estados emocionales y comportamientos que no nos permitimos  los vemos y censuramos en los demás.