dance-1264596_1920

Las enseñanzas de Rumi: acepta lo que estés sintiendo

La obra del poeta persa y místico sufí Yalal ad-Din Muhammad Rumi trasciende el marco étnico-religioso del islam para formar parte de la enseñanza universal, aquella que va más allá de credos, razas y condiciones sociales. Rumi representa la madurez del ser humano, aquel que se ha atrevido a mirar hasta el fondo de sí mismo con todas sus consecuencias (lo que necesariamente implica la muerte y el renacimiento psicológico).  Os dejo con los versos de “La casa de huéspedes” y al final añado algunos comentarios.

 

El ser humano es una casa de huéspedes,

cada mañana una nueva llegada:

una alegría, una tristeza, una mezquinidad,

cierta conciencia momentánea llega

como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y acógelos a todos!

aunque sea una multitud de pesares

que arrasan violentamente tu casa

y la vacían de sus muebles.

Trata a cada huésped de manera honrosa

pues acaso te esté purificando para un nuevo deleite.

Al pensamiento sombrío, la vergüenza, la malicia,

recíbelos con una sonrisa

e invítalos a entrar.

Se agradecido con cualquiera que llegue,

pues todos han sido enviados

como guías desde el más allá.

Evidentemente Rumi se refiere al mundo interno de cada uno, a la propia subjetividad. Invita a dar la bienvenida a cualquier sentimiento y pensamiento que se presente, esto tiene dos consecuencias fundamentales: la primera es que dejamos de ser fóbicos, esto es, le perdemos el miedo al miedo… “peor que el infierno es el miedo al infierno” y la segunda la aceptación (que no la resignación), aceptación significa reconocer lo que hay y permitirle ser, es decir, trascender el “me gusta”, el “no me gusta” y el “me es indiferente”, es no aferramiento, es no rechazo, lo cual no implica dejar de responsabilizarse y hacer lo más conveniente con cada sentimiento y situación.

Empezar a aceptar realmente lo que es y perder el miedo no es un proceso gratuito ni que se de por generación espontánea, se da en fases avanzadas y profundas de la psicoterapia y del proceso de maduración humana, cuando la persona ha vivenciado hasta la médula las consecuencias del aferramiento, el rechazo y la indiferencia (y obsérvese que digo vivenciado, no leído ni comprendido intelectualmente), como se dice en el Zen los libros y el conocimiento pueden ser “el dedo que señala a la luna” pero hay que mirar a la luna no al dedo…