boy-529067_1280

El abuso y el trauma infantil: El mayor problema de salud pública

La historia comienza en 1985 cuando el Dr. Felitti y su equipo constataron la gran correlación que existía entre sus pacientes con obesidad mórbida y el haber sufrido abuso sexual en la infancia y otros problemas familiares. En 1990 presentaron sus conclusiones a la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad, su informe preliminar fue duramente criticado, poniendo en tela de juicio la valía de los testimonios de los pacientes, no obstante, un epidemiólogo del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) animó a Felitti a comenzar un estudio mucho mayor, basado en la población general y le invitó a unirse a su grupo de investigación del CDC. Así surgió el monumental estudio sobre las Experiencias Infantiles Adversas (conocido como ACE por sus siglas en inglés): 50.000 pacientes fueron sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico que también incluía preguntas sobre posibles experiencias infantiles adversas, incluyendo abuso físico y sexual, abandono físico y emocional y las disfunciones familiares (tener padres alcohólicos o drogodependientes, en la cárcel o con alguna enfermedad mental grave), posteriormente, de ese grupo inicial de 50.000 pacientes pidieron a la mitad si estarían dispuestos a facilitarles información sobre la infancia, de esos 25.000 unos 17.421 dijeron que sí.

Los resultados del estudio fueron espeluznantes: se demostró que las experiencias traumáticas en la infancia eran mucho más frecuentes de lo que se pensaba, además, acarreaban innumerables problemas de salud en la vida adulta. El shock fue mayúsculo pues la mayoría de los encuestados eran personas de clase media, buena formación académica y suficiente seguridad económica. Entre los resultados destacan:

  • Uno de cada cinco entrevistados sufrió abusos sexuales en la infancia.
  • Uno de cada diez se crió en un hogar en que las discusiones a gritos y con palabrotas eran frecuentes o muy frecuentes.
  • Un 25% sufrió malos tratos físicos frecuente o muy frecuentemente en su infancia.
  • Uno de cada ocho fue testigo en su infancia del maltrato físico de su madre.

Otro de los descubrimientos del estudio es que las experiencias adversas en la infancia suelen estar relacionadas y que rara vez van aisladas, esto es, no suele ocurrir que la madre sea maltratada pero que el resto de la vida familiar sea de color de rosas. Además, Felitti y sus colaboradores descubrieron en los entrevistados que a mayor número de experiencias traumáticas en la infancia mayores problemas de salud y de otros tipos en la vida adulta. Las puntuaciones en la prueba de experiencias traumáticas en la infancia (ACE) iban de 0 (ninguna) a 10 (haber vivido todas las experiencias traumáticas analizadas en el estudio), los problemas que encontraron fueron los siguientes:

  • Los efectos del trauma infantil ya se hacen patentes en la escuela: más de la mitad de los entrevistados con un ACE de 4 o más presentaban problemas de aprendizaje o de comportamiento, en comparación con el 3% de los que tuvieron una puntuación de 0.
  • En su vida adulta puntuaciones altas de ACE correlacionaban con un alto absentismo laboral y problemas financieros.
  • Puntuaciones altas de ACE correlacionaban con depresión crónica en la vida adulta: con ACE de 4 o más la depresión crónica estaba presente en el 66% de las mujeres y en el 35% de los hombres, en comparación al 12% de la población entrevistada con un ACE de 0 puntos.
  • En las personas con una puntuación ACE elevada el riesgo de suicidio se dispara, siendo hasta 5000 veces superior.
  • Las personas con un ACE de 4 tenían una probabilidad 7 veces mayor de ser alcohólicas y la de consumir drogas intravenosas era de 4600 veces mayor respecto al grupo de personas que no habían sufrido experiencias traumáticas en la infancia (personas con ACE de 0 puntos).
  • Uno de los resultados más inquietantes hace referencia la probabilidad de sufrir una violación en la vida adulta: mientras que de las mujeres con un ACE de 0, un 5% habían sufrido una violación, con ACE de 5 o más la prevalencia se dispara hasta el 33%.
  • Además, las personas con una puntuación ACE igual o mayor de 6 presentaban un 15% más de probabilidad respecto a las personas con puntuación de ACE igual a 0 de sufrir alguna de las 10 principales causas de muerte en Estados Unidos, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad cardiaca isquémica y enfermedad hepática. También el doble de probabilidad de sufrir cáncer y cuatro veces más de probabilidad de sufrir enfisema.

En resumen, las conclusiones del estudio son claras, directas y con enormes repercusiones sociales: el abuso infantil es el mayor problema de salud pública de Estados Unidos.

Nota: los datos del estudio en los que me he basado para redactar el presente artículo han sido extraídos del excelente libro del Dr. Bessel van der Kolk “EL cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma” publicado en castellano por la Editorial Eleftheria.

El Dr. Bessel el médico psiquiatra, profesor en la facultad de medicina de Boston, director de la Red Nacional de Tratamiento del Trauma Complejo de EEUU y director y fundador del Trauma Center en Brookline, Massachusetts.